
Los planos ya no coinciden con el edificio, la ventana de parada es de dos semanas y la producción arranca en una fecha fija. De ahí venimos.
Los proyectos brownfield están condicionados por cosas que un ingeniero de greenfield nunca tiene que pensar: la grúa que no se puede sacar de servicio, la cimentación de la que nadie tiene plano, el hueco que resulta ser de 80 mm y no de 300. Equivocarse en eso sale caro durante la parada e imposible después.
Empezamos por establecer qué hay realmente, con escaneado láser cuando los as-built no son fiables, y diseñamos sobre la geometría real. El plazo se construye hacia atrás desde la fecha de arranque y las interfaces se cierran sobre papel antes de reservar ninguna grúa.
Aumentos de capacidad, sustitución de equipos, rediseño de layout y retrofits proyectados alrededor de un calendario de producción vivo.
Definición de alcance y base técnica de la modificación, para que la licitación salga sin zonas grises en los límites de suministro.
Estimación de coste apoyada en una base técnica real y no en un porcentaje sobre un proyecto comparable.
Sidenor Basauri (España, 2025): estudio de reforma del taller, con análisis estructural, seguridad y nuevo layout para el flujo de producción y el cumplimiento normativo. Nervacero (España, 2025) y Megasa Maia (Portugal, 2026): diseño estructural de canopy y estudios de adecuación para plantas de largos, con validación CFD de ventilación y control de humos. Aurubis Berango (España, 2025): diseño básico y de detalle de silos de almacenamiento y estudio de viabilidad de planta de estaño. ArcelorMittal Olaberria (España, 2026): revisión estratégica del sistema de extracción de humos.
Cuéntanos la planta, la limitación y los plazos. Recibirás la respuesta de un ingeniero, no un folleto.